La memoria

Tengo una memoria pésima. Vino con defecto de fabricación, la garantía ya ha caducado y cambiarla por una mejor -una que funcione, simplemente- es imposible. A veces paso por un sitio y me digo “Tengo que fotografiar esto”. Es entonces cuando esa porción difusa de materia gris muestra su inoperancia y almacena mi idea en algún recóndito lugar.

A veces he intentado suplir esta deficiencia recurriendo a otros sistemas: Notas, agendas, PDA, el móvil… pero todo falla porque me carezco de algo.

La constancia

No hay nada más que ver el ritmo de publicación de este blog o de mis fotos en Flickr para comprobar que la constancia no es lo mío, y eso incluye llevar siempre una agenda, la PDA o cualquier otro cacharro por el estilo. Lo que más he utilizado ha sido el móvil pero en muchas ocasiones me olvido de usarlo. Es un maldito circulo vicioso.

Tengo unas cuantas libretas y cuadernos preciosos e inmaculados por la misma razón. Con lo que me gustaría tener una Moleskine (para parecer un moderno gafapasta o un artísta) y una cabeza con la que poder completarla.

do note, conclusion (por Paul Watson)

(Recordatorio: Foto del cartel de “Se ven” en el desierto, con polaroid a ser posible)