Archivo de la categoria 'Incisos'

Libro: El elogio de la sombra

Portada de "El elogio de la sombra"“El elogio de la sombra” es una obra breve de Junichiro Tanikazi escrita en 1933.

El texto, fácil y bello, es un alegato a favor de la cultura e identidad oriental -especialmente la japonesa- construido a partir de un personal análisis de las tradiciones del país del sol naciente y su comparación con los modos de vida occidentales. El eje de esta reflexión es el binomio luz – sombra y como éste se manifiesta en la sociedad y en la vida cotidiana: la arquitectura, el teatro, la vestimenta…O bien, al revés, como la idiosincrasia de un colectivo determina  los aspectos fundamentales de la estética predominante. Yo creo que se dan los dos casos simultáneamente, que es un proceso bidireccional. Por jugar con el dicho popular, podríamos decir que somos nosotros quienes elegimos el color del cristal a través del qué miramos y lo que percibimos, a su vez, nos influye en nuestra manera de ser.

Estas ideas me han resultado muy interesantes porque se pueden extrapolarse fácilmente al mundo de la fotografía, si la entendemos como el arte de crear espacios, volúmenes, a partir de la luz -o de su ausencia- para crear emociones o transmitir una idea.

Algunas de mis  fotos con las que podría intentar elogiar a las sombras:

Viaje a Ronda II: Un rayo de luz Unwind 2
El sonido de la luz | The sound of light Black session 4

moonpalace

Luz de luna (de Ralph Albert Blakelock) 1885

Días atrás me contaba una conocida una anécdota sorprendente que le había sucedido no hace mucho.

Ella tiene un trabajo que le permite leer mucho, cosa que aprovecha para devorar un libro tras otro. Un día, un compañero de trabajo le dice que él no lee nada, pero que respeta que ella lo haga.

Yo llevaba tiempo mucho tiempo sin leer un libro y, quizás por eso, volver a la lectura me ha supuesto tanto goce. El libro que me ha devuelto al buen camino también tiene su pequeña anécdota.

Unos años atrás, gracias a una página web dedicada a la música que me gustaba, conocí a gente bastante interesante. Con algunos de ellos chateaba a través del programa que usábamos (y usamos) para descarga música. Un día Juanra me preguntó si conocía a Paul Auster y yo, en mi infinita ignorancia, le respondí “No, ¿cómo suena?” . Cuando me comentó que era un escritor casi se me cae la cara de vergüenza. Comprendí que el sello discográfico de Juanra,  Moonpalace Records tomaba su nombre de la obra homónima de Paul Auster. Desde entonces el nombre de Paul Auster se quedó latente en mi cabeza, para despertar no hace mucho cuando Anagrama puso a la venta “El palacio de la luna” como primer ejemplar de una colección de venta en quioscos.

Del libro puedo decir que me ha encantado esa mezcla de realidad y coincidencias imposibles; esa santísima trinidad de personajes y generaciones; la intensidad de unas vidas a cual más interesante. Lo único que no me ha llegado a convencer es la traducción, que en algunos momentos me ha sonado rara.

Espero que este reencuentro una segunda, una enésima, parte. Ahora me espera “Cola” de Irvine Welsh.

La culpa es de…

Me vais a permitir un inciso, pero es que Elías Gómez firma en su blog lalengua.info un certero artículo sobre los problemas de la educación en España. Pongo un par de extractos aunque recomiendo encarecidamente la lectura completa del texto.

Porque he tenido alumnos que han suspendido 10 asignaturas en la primera evaluación y otras 10 en la segunda. Y durante todo el curso no les he visto la cara. Ni los reconocería si me los encontrara por la calle. Su hijo ha aparecido en Navidad con un boletín donde aparecían 10 suspensos, y otra vez en Semana Santa con los mismos 10 suspensos, y sus padres no han tenido cinco minutos para llamar por teléfono y preguntar por qué pasa eso. No hablemos ya de pedir cita con el tutor y los profesores, para informarse detalladamente de cuál es el problema de su hijo y de cómo solucionarlo.

[...]

Ahora bien: el chico puede conseguirlo todo sin dar nada a cambio. Si las apruebas todas,te compro la Play, y si las suspendes todas, también. Es más, no me voy a enterar, porque ni voy a pedirte que me enseñes el boletín.

Hace 10 años

Hace mucho tiempo me gustaba pensar que tenía un grupo de música. Nos juntábamos de vez en cuando dos o tres amigos e intentábamos hacer temas propios, aunque la mayoría de las veces cada uno componía solo.  En enero de 1999 grabé la canción Pivnic (sí, con ‘v’) y, aunque hubo muchas otras, ésta es de la que me siento más orgulloso. Es una hija feo, pero es mi hija.

Cuando éramos jóvenes | When we were young (by Antonio Martínez)

Como tengo el día un poco tonto que me ha animado a colgarla.

Pivnic - Skinny Arm (3.68 MB)

Página 1 de 212