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Libro: El elogio de la sombra

Portada de "El elogio de la sombra"“El elogio de la sombra” es una obra breve de Junichiro Tanikazi escrita en 1933.

El texto, fácil y bello, es un alegato a favor de la cultura e identidad oriental -especialmente la japonesa- construido a partir de un personal análisis de las tradiciones del país del sol naciente y su comparación con los modos de vida occidentales. El eje de esta reflexión es el binomio luz – sombra y como éste se manifiesta en la sociedad y en la vida cotidiana: la arquitectura, el teatro, la vestimenta…O bien, al revés, como la idiosincrasia de un colectivo determina  los aspectos fundamentales de la estética predominante. Yo creo que se dan los dos casos simultáneamente, que es un proceso bidireccional. Por jugar con el dicho popular, podríamos decir que somos nosotros quienes elegimos el color del cristal a través del qué miramos y lo que percibimos, a su vez, nos influye en nuestra manera de ser.

Estas ideas me han resultado muy interesantes porque se pueden extrapolarse fácilmente al mundo de la fotografía, si la entendemos como el arte de crear espacios, volúmenes, a partir de la luz -o de su ausencia- para crear emociones o transmitir una idea.

Algunas de mis  fotos con las que podría intentar elogiar a las sombras:

Viaje a Ronda II: Un rayo de luz Unwind 2
El sonido de la luz | The sound of light Black session 4

El gafe

Mis dos últimas salidas y entradas de año han sido un completo desastre. Estas pasadas semanas han sido de traca, lo que me hace pensar que estas fechas son gafe para mí.

Las vacaciones lo han sido menos por todo el trabajo que me he tenido que llevar a casa. Termino el 2009 haciéndole al coche mi primer roce -estupendo- y comienzo el 2010 con un hijoputa arrancando (y se llevándose) el espejo retrovisor izquierdo -cojonudo- Me toca pagar la franquicia del seguro y no ha sido poco. Ayer descubro que la reparación me ha dejado un ruido chungo.

La primera vez que salgo con mi cámara nueva la guardo cuidadosamente en mi bolso -sí, de esos que ahora también llevamos los hombres- y, tras unas horas, al volver a casa me olvido de que la llevo, tiro del bolso y la cámara se me cae al suelo: Una esquina ligeramente abollada y la parte superior algo despegada, aunque parece funcionar sin problemas.

Simultáneamente me asaltan unos picores en la cara lateral interna de la tibia (!!??) que me duran unos cuantos días.

Cuando parece que todo vuelve a la normalidad, mi ordenador deja de funcionar de buenas a primeras -poco después de que se le termine la garantía, claro- Lleva 4 días en reparación y aún no han diagnosticado que le pasa, pero seguro que no resulta barato, al margen de que estoy sin música, sin poder ver películas ni series o navegar tranquilamente. Menos mal que desde el trabajo y desde este portátil -que me dejan a regañadientes- puedo mirar el correo.

Un vídeo para alegrarme un poco y ver si pasa la racha.

Right(s) or wrong

minimar

La foto de arriba me lleva dando quebraderos de cabeza desde hace unos días. Una poeta filipina me ha pedido que se la ceda para acompañar uno de los poemas que formarán parte de un libro que publicará en breve y que, en sus propias palabras, va a distribuirse en 25000 librerías de todo el mundo. La imagen en cuestión tiene una licencia CC Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia y parece obvio que el libro tene un fin comercial y que no tendrá la misma licencia; aún así estaba dispuesto a ceder la fotografía con dos condiciones: que apareciese como autor -lógicamente- incluyendo la dirección de la web y que me enviase una copia del libro, de las que huelen.

Con la primera no hubo problemas pero la segunda ha supuesto se negativa, argumentando que le parecía injusto que yo recibiese una copia y el resto de los fotógrafos no, ya que no la habían pedido. Es más, estaban ansiosos por comprar su ejemplar.

Hemos discutido sobre el tema, todo de forma muy educada y con unos cuantos happy new year de por medio y al final no sé si he hecho bien al negarme. Quizás he perdido la oportunidad de promocionarme un poco (aunque no creo que el libro vaya a venderse mucho). Últimamente me resulta difícil distinguir cuándo se intentan aprovechar del trabajo propio y cuándo me proponen un trato beneficioso para ambas partes.

moonpalace

Luz de luna (de Ralph Albert Blakelock) 1885

Días atrás me contaba una conocida una anécdota sorprendente que le había sucedido no hace mucho.

Ella tiene un trabajo que le permite leer mucho, cosa que aprovecha para devorar un libro tras otro. Un día, un compañero de trabajo le dice que él no lee nada, pero que respeta que ella lo haga.

Yo llevaba tiempo mucho tiempo sin leer un libro y, quizás por eso, volver a la lectura me ha supuesto tanto goce. El libro que me ha devuelto al buen camino también tiene su pequeña anécdota.

Unos años atrás, gracias a una página web dedicada a la música que me gustaba, conocí a gente bastante interesante. Con algunos de ellos chateaba a través del programa que usábamos (y usamos) para descarga música. Un día Juanra me preguntó si conocía a Paul Auster y yo, en mi infinita ignorancia, le respondí “No, ¿cómo suena?” . Cuando me comentó que era un escritor casi se me cae la cara de vergüenza. Comprendí que el sello discográfico de Juanra,  Moonpalace Records tomaba su nombre de la obra homónima de Paul Auster. Desde entonces el nombre de Paul Auster se quedó latente en mi cabeza, para despertar no hace mucho cuando Anagrama puso a la venta “El palacio de la luna” como primer ejemplar de una colección de venta en quioscos.

Del libro puedo decir que me ha encantado esa mezcla de realidad y coincidencias imposibles; esa santísima trinidad de personajes y generaciones; la intensidad de unas vidas a cual más interesante. Lo único que no me ha llegado a convencer es la traducción, que en algunos momentos me ha sonado rara.

Espero que este reencuentro una segunda, una enésima, parte. Ahora me espera “Cola” de Irvine Welsh.

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